Un ejemplo de fidelidad

-Te aseguro que mi perro es todo un ejemplo de fidelidad. Imagínete: el otro día lo perdí, y él me encontró desde trescientos kilómetros de distancia valiéndose únicamente de su olfato. ¿Qué te parece?

-¡Pues que necesitas con urgencia una buena ducha!

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestShare on LinkedInShare on TumblrEmail this to someonePrint this page

Comentar

Comentarios